La antropología se plantea la problematización de la “naturaleza de la naturaleza humana”; un tema complejo y con múltiples derivaciones, ya que puede concebirse lo humano exclusivamente como un producto evolutivo (o sea: biológico) o exclusivamente como fenómenos externos e independientes de nuestra materialidad (o sea: culturales).
Según la postura conceptual ofrecida en la materia, la relación entre Naturaleza y Cultura en lo humano indica que:
El antropólogo mexicano Esteban Krotz contrasta la concepción antropológica de la cultura con otras acepciones de “lo cultural”.
Según la mirada científica de la cultura que propone este autor:
El trabajo de campo de Laura Rival entre los huaorani verifica la relación funcional entre las tecnologías de caza, la organización del parentesco y la simbología mítica. Así…
Durante los inicios del siglo XIX la explicación de la diversidad humana se basó en distintas “teorías” acerca de las diferencias entre “razas” humanas. Una de estas teorías argumentaba la criminalidad sobre bases racistas, sosteniendo que un porcentaje elevado de criminales lo eran por determinación hereditaria y podrían reconocerse por ciertos caracteres físicos y anatómicos visibles y verificables: se trata de la “teoría del criminal nato”.
Indicar a cuál de los siguientes estudiosos del siglo XIX pertenecen estas ideas:
En la segunda mitad del siglo XIX aparecen teorías científicas que se van a conjugar con el contexto político y social, siendo utilizadas para la justificación ideológica de las políticas dominantes de Inglaterra. Se conoce a esta síntesis de ideas pseudo-científicas como “darwinismo social”. Estas ideas postulan que:
La sociobiología es una síntesis cientificista de distintas disciplinas para ser “aplicada a todo conocimiento social”, tal como manifiesta Edward Wilson.
Indicar cuál de las siguientes afirmaciones corresponde a la perspectiva de la sociobiología, siguiendo los términos en que esta interpretación de la conducta social humana argumenta los comportamientos de nuestra especie:
La antropóloga estadounidense Nancy Scheper-Hughes hizo una de sus investigaciones más relevantes en Brasil, en los años ochenta. Te pedimos que recuperes las ideas centrales de su etnografía, completando los fragmentos que te ofrecemos a continuación:
Scheper-Hughes fue a Pernambuco por primera vez en 1964, como voluntaria católica de los Cuerpos de Paz para trabajar como _______________.
Esta experiencia la marcó fuertemente al registrar altos índices de _______________.
Cuando regresó a investigar como antropóloga en los años ochenta, recuperó esta experiencia como tema central de su etnografía: ___________________.
Es así que la autora concluye que, en la barriada de Bom Jesus, la pragmática materna se expresa en el retraso con que se manifiesta el cariño hacia algunas criaturas, a quienes se los piensa como ________________________.
El antropólogo estadounidense Philippe Bourgois hizo una de sus investigaciones más relevantes en Estados Unidos, en los años ochenta. Te pedimos que recuperes las ideas centrales de su etnografía, completando los fragmentos que te ofrecemos a continuación:
Bourgois hizo trabajo de campo con __________________ entre 1985 y 1990, en la ciudad de ___________________.
Su principal propósito de investigación era comprender ________________ en un contexto de fuerte retracción de los puestos de trabajo productivos y de crecimiento del sector de servicios.
Este nuevo escenario estructural implica fuertes desafíos para los protagonistas de la etnografía porque los trabajos de oficina requieren de manera implícita el dominio del _____________________.
Nancy Scheper-Hughes interpreta el desapego de las madres nordestinas hacia alguno de sus hijos como “negligencia selectiva”. Esta carencia de apego, que puede resultar mortal, se expresa en la ausencia de duelo ante la muerte de los recién nacidos. Por esta pragmática materna la antropóloga llama al libro “La muerte sin llanto”.
Uno de los conceptos fundamentales en la antropología social es el de “estigma”. El autor principal que aborda dicho concepto es el canadiense Irving Goffman, quien señala tres tipos de estigma: 1. vinculados con características físicas; 2. vinculados con imputaciones morales; 3. estigmas tribales.
Según Fredrik Barth, la noción de “etnicidad” refiere a los procesos en que un grupo humano exige para sí cierta identidad (un “nosotros”), resaltando una forma de adscripción o pertenencia con base a una característica particular -ser de un mismo pueblo o región, compartir una tradición, etc.-.
En este marco la identidad étnica es definida por “otros” con referencia a esa característica, siendo estos procesos de carácter recíproco. Es decir, que “unos” y “otros” se definen a sí mismos a la vez que definen al otro, en instancias de contacto cultural.
Desde un punto de vista antropológico se entiende el “etnocentrismo” como un centrismo o focalización en lo humano y en su posibilidad de dominación frente a los seres animales e inanimados.
De esta manera, la antropología ha otorgado particular atención y foco a la rama de la antropología social y cultural.
La antropóloga estadounidense Nancy Scheper-Hughes considera que “la etnografía debe ser un instrumento crítico al servicio de la liberación humana”. A esto lo denomina “antropología con los pies en el barro o con los pies en la tierra”, es decir, antropología comprometida con los interlocutores de trabajo de campo.
Entre las definiciones clásicas del concepto de “cultura”, encontramos aquella formulada por uno de sus referentes: Edward Burnett Tylor.
Este autor considera a la cultura como parte de la “esencia biológica del ser humano” y la define como “un todo complejo que incluye las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y otros hábitos y capacidades innatas desarrolladas por el hombre en una sociedad”.
Desde el enfoque occidental, históricamente se ha percibido la “naturaleza”, como escindida de la cultura, como un bien/espacio desde el cual extraer beneficios para el humano, considerándola desde una visión jerarquizada respecto de la cultura, esta última siendo superior a la primera.
Durante el siglo XIX se establece un modo particular de relacionamiento entre biología y sociedad, dando origen al “darwinismo social”.
Entre sus representantes encontramos a Thomas Robert Malthus, quien plantea que en aquel momento el crecimiento demográfico no se correspondía con el nivel de producción de alimentos a escala mundial, y señalaba que los terremotos y las guerras posibilitaban achicar esta brecha.
Henry Victor Vallois, antropólogo y paleontólogo francés, elaboró una definición culturalista de la raza, basada en las tramas sociales que le dan sentido, es decir, como una construcción imputada a un determinado rasgo corporal.
A partir de eso distinguió cuatro grupos raciales: primitivo, negroide, europoide y mongoloide.
Entre los siglos XVII y XVIII, diezmada la población nativa, los empresarios y los incipientes estados en conformación, al calor del desarrollo de economías intensivas, comercializaban personas, a menudo de piel oscura, para que trabajasen en condiciones paupérrimas, mercantilizándolas y arrojándolas a la esclavitud.
En este momento histórico, el color de la piel operaba como un estigma y un mecanismo de segregación racial.
En el siglo XVIII, el Conde de Buffon, un naturalista, propone una visión de raza, articulada con la medición de cráneos y su desarrollo. De esta manera, entiende que se jerarquizan los cuerpos y con ello, los grupos sociales.
Durante el siglo XX, desde la genética se produce una crítica a las visiones deterministas de raza. Uno de los genetistas enmarcado en esta posición fue el italiano Luca Cavalli-Sforza quien plantea que no hay una alta variabilidad genética entre las especies, ya que no hay procesos de mezcla o mestizaje que puedan influir en esto.
La propuesta de Michel Wieviorka respecto a los “niveles de racismo” nos ayuda a pensar el modo en que circulan ideas raciales en las sociedades contemporáneas.
Uno de estos niveles es el “racismo institucional”, esto es cuando las instituciones movilizan políticas institucionales y específicas centradas en la restricción y acceso a derechos para ciertos grupos, como por ejemplo, argumentando medidas de restricción migratoria.
Durante el siglo XX surgen enfoques socio-biológicos que establecen homologías entre el comportamiento humano y el comportamiento animal, atribuyendo a los humanos características animales como el instinto maternal.